DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SR. FULGENCIO RUBEN BATISTA GODINEZ
EN EL SALON DE ACTOS DEL “RENASSAISANCE BANQUET HALL”
EL DOMINGO 9 DE SEPTIEMBRE, 2007. ESTE ACTO MARCO LA CELEBRACION DE OTRO
ANIVERSARIO DE LA REVOLUCION DEL 4 DE SEPTIEMRE DE 1933 CONMEMORANDO EL “DIA DE
LAS FUERZAS ARMADAS CONSTITUCIONALES CUBANAS”.
Señoras y señores,
amigos de siempre, de décadas:
Hoy es el día que celebramos, como celebrábamos en Cuba, el “Día de las Fuerzas
Armadas”. Hoy celebramos el día en que aquel ejército, que surgió el día 4 de septiembre
de 1933, lidereado por un sargento llamado Batista,
acompañado de tantos militares de prestigio como Pablo Rodríguez, que discutía el
liderazgo del movimiento militar, como Pedraza, Migolla, Galíndez y tantos
otros. Ese mismo ejército, formado por
sargentos, cabos y clases y al que se le unieron más de 100 oficiales y más de
50 sargentos, ya graduados para ser oficiales en la Escuela de Aplicación. Una
vez en el poder, lo compartieron con líderes civiles, como los miembros del Directorio.
Entre ellos, tenemos aquí a la Dra. Leonor Ferreira, digna representante del
Partido Auténtico.
Ese mismo ejército que
combatió en Atarés, en el Nacional, unido en aquel
momento con el Dr. Grau San Martín y hasta con el Dr. Guiteras. Ese mismo ejército que desalojó más de 30
ingenios azucareros que habían sido ocupados por el Partido Comunista, evitando
así una intervención americana, a la que tenían derecho, por estar vigente la Enmienda
Platt. Ese mismo ejército, que el día 29
de septiembre de 1933, detuvo la primera manifestación comunista, que se había
organizado para el entierro de las cenizas de Mella, y en la que murió el
Capitán Hernández Ruda, del que nunca se habla, y quien fue posiblemente la
primera víctima que sufrió el ejército. Ese
mismo ejército que logró estabilizar el orden en La Habana, entre los años 1935
y 1936, donde explotaban bombas a diario y donde se hacían actos terroristas. Ese
ejército supo también establecer el orden cuando la huelga de marzo de 1935, y
hacer posibles las elecciones de 1936, que logran restablecer la institucionalidad
del país. Fue ese mismo ejército el que, siguiendo las orientaciones del
Coronel Batista, inició las obras a favor del pueblo, como las Escuelas
Cívico-Rurales. Aquellos maestros, convertidos
en sargentos, fueron hasta el último rincón de la república, obedeciendo las
órdenes, para impartir la enseñanza, convirtiéndose así en el ejército del
pueblo.
Ese mismo ejército, a
veces tan vilipendiado, garantizó la legitimidad de las elecciones de 1939 para
la Constituyente, a la que acudieron todos los partidos: los comunistas, los
auténticos, los liberales, los conservadores. En un período de seis años se logró llegar,
desde un régimen lleno de anarquía, hasta la culminación de un sistema que
institucionalizó la república. Ese mismo
ejército que garantizó la legitimidad de las elecciones de 1940 en las que fue
electo presidente el Coronel Batista, y aunque también siendo vilipendiado,
respetó las elecciones de 1944, donde fue electo el Dr. Grau San Martín. Como líder de ese mismo ejército, el
Presidente Batista acompañó al presidente electo Dr. Grau San Martín a Columbia, para reunirse con todos los oficiales en un
banquete, y pedirles para el Dr. Grau la misma lealtad que había tenido para
con él.
Ese mismo ejército, que
es criticado por el 10 de marzo de 1952, fecha sin lugar a dudas polémica, pero
sin tomar en cuenta que la situación existente hizo posible que se realizara
este movimiento sin derramamiento de sangre, y que fuera aceptado de inmediato
por todas las instituciones, apoyado por la ciudadanía, y en especial por los Veteranos
de la Guerra de Independencia. Ese mismo ejército que luchó para que no llegara
a Cuba lo que eventualmente llegó, sacrificando a 967 de sus miembros, aunque
dicen que no peleó. Lucharon para que no
llegara el comunismo a Cuba.
Ese mismo ejército, que
cuando luchaba por esa seguridad, para evitar el castro-comunismo, o como
quieran llamarle, eran criticados, lejos de ser apoyados. Era combatido por los
mismos sectores de la población que debieron respaldarlo, porque estaba
luchando por defenderlos. Ese mismo
ejército que sí peleó, pero que se vio frustrado y afectado por un cambio de
política del gobierno de Los Estados Unidos, que intervino a favor del castrato con la confiscación de armas ya compradas por el
gobierno y por el embargo total de marzo de 1958. Ese ejército, que el primero
de enero, fue entregado por las circunstancias que se quiera, y no por los que
tomaron el poder inmediatamente, sino por los que vinieron después. Ese mismo ejército, al que le fusilaron más de
1,000 de sus miembros, que murieron como hombres, como héroes, dando un ejemplo
único, mientras se batían las palmas como en un circo
romano.
Fueron muchos, habrán otros, pero hoy tenemos aquí hijos de dos de esos héroes:
el del Comandante Juan Capote, y la hija de ese hombre heróico
que fue del Comandante Jesús Sosa Blanco. La matanza comenzó en Santiago, fusilando a
más de 100, sin juicio, y continuó en toda la república. La sociedad reía y se divertía, sin pensar que
también les llegaría a ellos su turno, y los intelectuales que apoyaron la
revolución, como decían que era el principio de una nueva Cuba, no dijeron
nada. Los hombres que abogaban por los derechos humanos, los hombres que
abogaban por la justicia, permitieron la masacre de miles de personas. Nosotros no queremos ser ni vengativos ni
negativos. Lo que deseamos es una Cuba
de paz y concordia entre todos los cubanos. No se puede olvidar, que cuando mataron al Coronel
Blanco Rico, que fue uno de los mejores oficiales del ejército, lo consideraron
como un acto de justicia revolucionaria y sus asesinos se pasearon por Miami; sin
embargo, José Antonio Echevarría murió valientemente peleando
por sus ideales. Echevarría
no fue asesinado como se ha repetido aquí en los periódicos. Fue un hombre que salió con su arma, luchó y
murió peleando.
Señoras y señores en nombre de todos estos cubanos caídos, nuestros amigos y
hasta los que fueron nuestros enemigos, porque todos eran cubanos. En nombre de
ellos y en honor de ellos, pedimos un minuto de silencio. (Toque de corneta, en
señal de duelo).
Ahora tengo el honor y la satisfacción de presentar a mí amigo, a mi pariente,
el Dr. Rodríguez de Aragón. Fue uno de
los políticos jóvenes y de los Representantes jóvenes de aquella época. Aquí están algunos de ellos: Fernando Vidal, Ramón
“Mongo” Batista, Rodrigo Suárez, Baster. Roberto empezó muy joven, fue Presidente de la
Juventud del Partido Liberal, después, en 1954, fue electo Representante a la
Cámara por la provincia de Matanzas obteniendo el número 1 y fue reelecto en 1958. Uno de los principales políticos que
hubiésemos tenido. En el exilio, se
incorporó activamente a la lucha contra el castro-comunismo. Tengo el honor de
presentarles a Roberto Rodríguez de Aragón.